Del esplendor a la decadencia: Artesanos de Tintorero y Quíbor se las ingenian para sobrevivir

Del esplendor a la decadencia: Artesanos de Tintorero y Quíbor se las ingenian para sobrevivir

Del esplendor a la decadencia: Artesanos de Tintorero y Quíbor se las ingenian para sobrevivir

 

La crisis política que se intensificó a partir de 2014, la escasez y la crítica situación económica que se exacerbó desde 2015, la pandemia, la falta de combustible y el éxodo masivo de venezolanos al extranjero, han sido parte de los obstáculos que han tenido que sortear los artesanos del municipio Jiménez del estado Lara, cuna y referencia de la artesanía en Venezuela.

Por: Yanitza Martínez // Corresponsalía lapatilla.com

Con nostalgia, los artesanos recuerdan los tiempos de bonanza cuando sus hamacas y creaciones eran exportadas, una época en la que el turismo aún era un sector dinámico en Venezuela.

Los tarantines de estos artistas populares, por ubicarse a orillas de la carretera Centroccidental, eran una parada obligada de los viajeros desde el sector El Rodeo y El Avioncito, hasta llegar al pueblo de Tintorero, donde se encuentran los mejores telares del país. Otros visitantes entraban al pueblo de Quíbor, donde está situada la Ciudad Artesanal o el mercado La Tinaja, lugar en el que actualmente están activos solo el 30 % de los artesanos.

La resiliencia ha sido clave para que los artesanos de esta parte de Venezuela se mantengan a flote. En el caso de Tintorero, muchos de esos artistas populares lograron superar los tiempos difíciles gracias a los camioneros, quienes eran los que se detenían a comprar sus hamacas.

Tintorero vivo

 

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A pesar de ser poca la ayuda gubernamental, los habitantes y artesanos de Tintorero se han encargado de surfear las dificultades, ya que cerca del 50 % de los locales ubicados en la parte interna del pueblo han sido cerrados. Aquellos que se encuentran cerca de la carretera, aún siguen en pie gracias al paso de viajeros de diferentes regiones de Venezuela.

Mariluz Monsalve, quien tiene 15 años en el mercado, mencionó que actualmente se está moviendo más el turismo y están volviendo a renacer, reiterando que en los tiempos difíciles fueron los camioneros su “balsa de salvación”.

Precisó que durante temporadas altas, puentes, asuetos y la festividad de la Divina Pastora, logran “tomar un poco de oxígeno”, ya que aumenta el número de temporadistas.

La hamaca por excelencia de Venezuela

 

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La hamaca ha sido el producto bandera de los artesanos del municipio Jiménez. La calidad de sus telas y diseños han hecho que cada venezolano que tenga la oportunidad de visitar el estado Lara, se lleve una de estas obras artesanales. Las hamacas también son distribuidas a nivel nacional.

Arelis Ruiz cuenta con más de 22 años trabajando en Tintorero y aunque señala que las ventas han estado flojas, ve esta temporada como el “renacimiento”, ya que desde 2014 han atravesado por muchas dificultades. Sin embargo, con inventiva y voluntad han logrado mantenerse a flote.

Ella señala que la venta de hamacas ha caído considerablemente, llegando incluso a 80 %. Años atrás podían llegar a vender unas 300 hamacas mensuales con 12 telares en operaciones, número que se redujo a cuatro telares y escasamente logran vender de cinco a veinte hamacas a la semana.

El costo de la misma varía según el tamaño. Estas pueden ser individuales, matrimoniales, queen o king, y los precios van desde 20 dólares en adelante.

Sostienen al pueblo de Tintorero

 

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Entre los testimonios recabados por lapatilla.com en el pueblo de Tintorero, se pudo conocer que reciben poca ayuda gubernamental, detallando que básicamente el apoyo estatal se reduce a un punto de control de la Policía de Lara.

Todo lo demás, son los propios comerciantes que se lo proveen, y es el esfuerzo de los artesanos que mantiene vivo lo que queda de este pueblo.

La Feria de Tintorero, la cual por tradición se lleva a cabo en agosto, en el año 2023 no se realizó, al parecer, por razones políticas, lo que los afectó muchísimo, pues ese evento también era un momento para oxigenar las ventas.

Quíbor en picada

El Mercado La Tinaja o Ciudad Artesanal de Quíbor, construido en el año 1999, también ha padecido los embates de la compleja situación económica que atraviesa Venezuela.

Este espacio artesanal era también la parada obligatoria para quienes visitaban las Lomas de Cubiro. En ese mercado, además de encontrar artesanías, las personas contaban con opciones gastronómicas, dulcerías, cestas, instrumentos musicales y piezas talladas en madera. Esto último era el principal rubro de este mercado y es que las piezas fabricadas forman parte de miles de hogares venezolanos.

El sostenimiento de este mercado quiboreño se fue poniendo cuesta arriba, dado los altos precios de la materia prima, y las bajas ventas no cubrían la estructura de costos. Más de 435 artesanos que formaban parte del mercado, quedaron reducidos a unos 60 artesanos.

En Quíbor, la escasez de gasolina “ha pasado factura”, puesto que los viajeros se limitan a visitar solo tintorero o los vendedores que están a orilla de la carretera, mientras que los de Quíbor quedan relegados.

Estos artesanos han conformado asociaciones con las que han gestionado la adquisición de recursos, créditos y suministro de gas para poder hornear sus productos, que son uno de los productos principales de Quíbor.

Cae el mercado de acemita

 

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A lo largo de la avenida Florencio Jiménez y la carretera Centroccidental, entre los municipios Jiménez, Morán y Torres, era común ver toda una gama de panaderías artesanales propias del estado Lara, que producían panes de tunja, acemitas tocuyanas, conservas de leche de cabra, catalinas, entre otros manjares de la región, convirtiéndose también en parada obligatoria para los visitantes.

Todo eso quedó en el pasado, y actualmente lo que se puede encontrar desde el sector El Rodeo es la comercialización de utensilios de cocina de fabricación artesanal como ollas, calderos, budares y sombreros.

Los comerciantes de esta troncal nacional, residentes del municipio Jiménez, buscaron una alternativa diferente para hacerle frente a la crisis y sobrevivir, armando tarantines a lo largo del eje carretero, donde ofrecen este tipo de productos.

Esmari Vargas, quien tiene su puesto a la altura del sector El Rodeo, precisó que esta nueva alternativa proporcionan ingresos aunque sea para llevar el sustento a sus familias.
“Siempre hay uno que otro carro que se para a comprar”, sostuvo mientras acomodaba su mercancía.

Subrayó que los budares y los hornos son los productos más vendidos. Estos van desde los 5 dólares en adelante y son muy buscados por las personas planean emigrar o van a visitar a sus familiares en el extranjero.

Aunque estar a orilla de la carretera puede resultar peligroso y es más engorroso, ellos señalan que con lo que ganan, pueden lograr sostener a sus familiares. Tienen la facilidad de que las fábricas de aluminio están ubicadas en la misma zona.

El trabajo de los artesanos larenses sigue en pie, y aunque han sido muchas las dificultades vividas durante la última década, algunos han logrado superarlas. Quienes han sobrevivido a la debacle, sienten que están contribuyendo al desarrollo de Venezuela, elaborando productos artesanales que son referencia a nivel nacional e internacional.

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